CULTURA

‘El Mal’: la verdad da miedo

Buscar la luz en tan turbios caminos existenciales, muchas veces, no garantiza triunfos o recompensas, sino morder el polvo

El amor a las cosas

El amor a las cosas es que no dé igual ocho que ochenta y utilizar colonia S3 o Heno de Pravia o Lavanda Inglesa porque es el olor que tenía tu casa o tu padre o tu abuelo y sentirte que eres un poco ellos

Flores y bombones

Al final, lo bonito de todo esto, quiero decir de la vida, es hacer que las personas a las que queremos sean felices, hacer que se den cuenta de lo especiales que son, que se noten y sientan mimadas

Mis curas favoritos

Para poner límites, porque de lo contrario esta entrega sería interminable, me he impuesto un par de restricciones: la primera, incluir sólo a sacerdotes católicos; y la segunda, limitarme a los curas de infantería, excluyendo a la jerarquía eclesiástica

Lo que no se ve

Existe en el cine actual una propensión a mostrárnoslo todo, a la sobreexposición, a contarnos más de lo necesario y a exhibirnos explícitamente determinadas situaciones

Lo que quiero en mi vida

Y entonces pensé «que le den a Cary Grant» —Dios me perdone—, que nada de ‘En el estanque dorado’, que a veces tengo que salirme de las películas, que hay vida fuera, que se puede conseguir y que aún hay esperanza

El cine como paraíso

Uno comienza a vivir de verdad cuando se desvive. Uno comienza a disfrutar, a valorar, a querer y a comprender la vida cuando empieza a perderla porque algo o alguien se la está absorbiendo con pasión, con amor

Mis periodistas favoritos (II)

Hay tantos que me gustan, y es tan difícil elegir, que ésta es la segunda de dos entregas sobre el tema. Espero que estos chicos de la prensa les gusten tanto como a mí

A propósito de Poirot

Iré a verla recordando aquellos veranos en Galicia, el olor de aquel Talbot, la sensación de mis manos resecas por el salitre y pensando en lo mucho que quiero a mi madre, a quien tantas cosas debo sin darme cuenta

El primer mes

Viene bien de vez en cuando ponerse a distancia del cuadro y examinar con mirada justa y misericordiosa —por algo estamos hechos a su semejanza— qué hay que corregir y, sobre todo, qué cosas pueden potenciarse

Peliculeros

Esto de las películas es un poco buscarse en la pantalla. Yo dedico gran parte de mi reducida capacidad de concentración a identificarme con uno u otro personaje, porque, posiblemente de forma prematura, me he dado cuenta de que lo que estoy viendo puede sentirse y, es más, puede llegar ocurrir en la realidad