DESDE LA TRINCHERA

Las pupas de Dios

El lenguaje torcido de los niños, sin saberlo, acierta más que el nuestro

‘Vacaciones en Roma’, una invitación a la vida

Muchas veces, la vida transcurre en algo así como doce horas, las mismas que pasan juntos Gregory y Audrey, Joe y Anna

«Sujeta a las exigencias del servicio»

La amistad, como la de de Jack Aubrey y Stephen Maturin, de un hombre de armas y un hombre de ciencias, tan improbable, tan verdadera, tan sincera, es la familia que nos hace sentirnos en nuestro hogar, como en el HMS Surprise

El cine donde vivir (I): comedias románticas

Cualquier historia de amor, para que dure por los siglos de los siglos, amén, ha de tener un poco de comedia, o un mucho

El amor a las cosas

El amor a las cosas es que no dé igual ocho que ochenta y utilizar colonia S3 o Heno de Pravia o Lavanda Inglesa porque es el olor que tenía tu casa o tu padre o tu abuelo y sentirte que eres un poco ellos

Flores y bombones

Al final, lo bonito de todo esto, quiero decir de la vida, es hacer que las personas a las que queremos sean felices, hacer que se den cuenta de lo especiales que son, que se noten y sientan mimadas

Lo que quiero en mi vida

Y entonces pensé «que le den a Cary Grant» —Dios me perdone—, que nada de ‘En el estanque dorado’, que a veces tengo que salirme de las películas, que hay vida fuera, que se puede conseguir y que aún hay esperanza

La mirada de WALL-E

Nada nos enseña tanto sobre la vida de alguien como mirar, atenta y adecuadamente, su rostro. Es más, nada nos enseña tanto sobre la condición y los sentimientos humanos, en general

Una botella que nunca se vacía

Viendo 'La mujer del obispo', tienen que entrarte ganas de coger a tu novia, a tu mujer, a tu hija o al amor de tu vida, valgan las redundancias, e ir a la pista de hielo que el ayuntamiento ha instalado en la ciudad

La alegría de filmar

Stanley Donen no sólo fue un hombre lleno de alegría y de buen gusto, sino que, además, lo filmó

Besos rodados

Todas esas películas que nos han enseñado a besar, del mismo modo que nos han enseñado a sujetar un cigarrillo, a pedir un taxi en Nueva York o a disfrutar de la vida