SOCIOLOGÍA

Sé bueno

El relativismo moral nos dirá que el código ético depende del contexto o de la cultura

La batalla cultural empieza en casa

Promover matrimonios sólidos y valores que apoyen a la familia es un requerimiento básico para construir mejores naciones

El poder de un guantazo

Frente a los que defienden que el sopapo fue una farsa, los que no ven relación en que Pfizer, que patrocinaba la gala de los Oscar, haya sacado un medicamento contra la alopecia esta misma semana

Más bajo, más cerca, más despacio

Hay una obsesión con hacer cosas, con exprimir el momento. Como si quedarte en casa y no irte el fin de semana a Calatayud a ver el Monasterio de Piedra fuese una afrenta a las posibilidades que te ofrece este mundo posmoderno

El Oscar a la caballerosidad

Cómo de jodida tiene que estar esta crisis de testosterona para que haya que someter a escrutinio público algo tan elemental como que un hombre salga en defensa de su familia

La vida por los amigos

Todos necesitamos a un Sancho que nos libere de los gigantes o una camarilla en la que refugiarnos de este mundo feo y cruel. La amistad honesta, los vínculos afectivos son el principal dique de contención de la corrupción

Raíces

El nihilismo de nuestros días ha despertado un huracán al que sólo es posible sobrevivir mediante el arraigo en aquellas cosas que se visten de eternidad

La calle

Cientos de miles de españoles decentes ocuparon con tractocamiones el asfalto madrileño, cubierto no ya de poemas sino de dignidad

‘Left Handed Lives Matter’, ¿por qué no?

En lugar de sostener que escribir con una mano u otra se trata de un atributo más de tantos que posee un individuo, la clave está en depositar en él una importancia desmesurada y conferirle a ser zurdo un rol de víctima

¡Qué boludos!

Acostumbrado a tomar como única referencia el universo mental de la izquierda militante y a mirar con miedo y desprecio todo lo demás, el estudiante boliviano se encierra en el provincianismo y pierde la capacidad de aprender

Y por la tarde fui a nadar

Mientras tanto, las bombas siguen arrasando Ucrania. Las familias se refugian en búnkeres o se preparan para dejarlo todo atrás. Su casa, a sus hombres, para tratar de ponerse a salvo fuera de las fronteras de su tierra