Las palabras del papa León XIV sobre el matrimonio han dejado una huella profunda entre los jóvenes españoles que se enfrentan a una sociedad individualizada. Durante la Vigilia de Oración celebrada ante cientos de miles de jóvenes en la Plaza de Lima de Madrid, algunos de ellos tuvieron la oportunidad de dirigirle distintas preguntas.
Fue entonces, tras la intervención de Fernando, un joven recién casado, cuando el Santo Padre aprovechó para felicitarle, así como a las demás parejas que se habían comprometido. En ese momento recordó que «el matrimonio también es una vocación» y animó a los presentes con una frase tan sencilla como rotunda: «¡No tengáis miedo del matrimonio y de formar familia!».
Estas breves palabras calaron de inmediato entre los jóvenes congregados en la plaza, y también entre quienes seguían la vigilia por internet o la compartían en redes sociales. De hecho, el matrimonio fue uno de los temas que más expectación despertaban de cara a la intervención del Papa, solo por detrás del futuro de los propios jóvenes.
Toda esta expectación y el deseo de escuchar unas palabras firmes sobre el matrimonio se producen en un momento en el que el divorcio suma más de 80.000 demandas de disolución matrimonial al año en España. Esta realidad provoca que muchos jóvenes miren su futuro con temor ante una sociedad en la que la separación se ha normalizado. Asimismo, el número medio de hijos por mujer en España se sitúa en 1,10, una de las tasas de natalidad más bajas de la Unión Europea.
En ese contexto, los jóvenes laicos buscan palabras firmes que les animen a casarse, a formar familias y a anteponer ese compromiso a lo meramente mundano. Buscan una definición de la familia como una vocación noble y elevada, como un verdadero camino hacia la santidad y como una vía para la elevación del alma, libre del miedo y de las presiones sociales que el individualismo ha contribuido a acentuar.
Por eso es justo agradecer al papa León XIV sus palabras sobre el matrimonio y el impacto que han tenido. Muchos jóvenes confiarán más en sus relaciones y buscarán, ante todo, a una persona que les acompañe toda la vida, además de formar familias numerosas con las que salir adelante y compartir la fe en Cristo.


