DESDE LA TRINCHERA

Las etapas llanas del Tour

La memoria también tiene su propio Tour y reserva las montañas para la admiración, pero las llanuras para el afecto

Una teología de lo pequeñito

Dios tiene esa costumbre de colarse en lo pequeño. Se desliza en los márgenes de los días para recordarnos que la vida, incluso herida, sigue siendo un regalo

La ternura como rebeldía

La única revolución que dura es la de los que aman con miedo, pero aman igual

Los buenos ojos que nos leen

La vida no se mide por la aprobación de extraños ni por premios, sino por la atención y cariño con que alguien cercano nos mira

La casa cerrada

El alma sólo revive cuando acepta volver a mirar hacia fuera, hacia los demás, hacia la vida

Recoger esa miguita que nos cae

Cuando el día se hace cuesta arriba, conviene recordar —quizá poniéndonos una vez más Los chicos del coro— que no estamos llamados a hacerlo todo

«Estaré por aquí», un adiós fordiano

Irse es aceptar la ley secreta del tiempo: nada dura y no somos dueños de lo que amamos

Tú serás siempre uno más

La certeza de que alguien contará contigo aunque sólo seas un grumete torpe y entusiasta

El amor como promesa de consuelo

El amor verdadero consiste no en prometer que nunca habrá dolor, sino en asegurar que, cuando llegue, habrá consuelo

Cuando la rutina se vuelve oración

'Perfect Days', la película de Wim Wenders, nos invita a contemplar esa misma rutina con otros ojos, como si fuera una forma callada y constante de oración

Sota, caballo y rey

¿Soy querido? ¿Estoy haciendo lo que debo? ¿Hay algo más?