Pocos meses más convulsos en lo político y en lo judicial que el mayo que termina, un mes que invita al comentario urgente. Pero la misión de Haleakaloha, ya saben, no es rastrear en la agenda informativa del día, sino rescatar esos textos pausados que conservan su valor más allá del momento: piezas para disfrutar este fin de semana, o el próximo, o dentro de diez años. Textos para leer sin prisa.
De lectura lenta trata precisamente el último artículo de Marcela Duque, poeta y profesora, en Nuestro Tiempo. «La imagen clásica de la lectura como un paseo por un viñedo nos servirá para apreciar los placeres de una lectura reposada, tan diferente a la lectura en diagonal, apresurada, a la que nos estamos acostumbrando». Habrán notado que le he robado a ella (bueno, a ella y a Hugo de San Víctor) el título de esta entrega.
Seguimos con un texto bien cargado de ideas al que vale la pena dedicar diez minutos de lectura pausada. El autor es Pepe Campos, profesor en Taiwán, quien nos habla en Ideas, el suplemento cultural de La Gaceta, de la relación entre Yukio Mishima y la tauromaquia. Samuráis y matadores de toros, el Bushido y el Cossío, enlazados por una visión del mundo, del hombre y de la naturaleza.
A Iñako Rozas le ocurrió algo hace poco, nos cuenta en LA IBERIA. «Intenté recordar la voz de una persona. No una frase concreta, ni una conversación memorable. Sólo la voz. El tono. La forma exacta en que pronunciaba mi nombre. Y descubrí, con una punzada casi física, que no podía hacerlo”. Su receta contra el olvido: “guardar más audios, escuchar más despacio, atender mejor a las voces de quienes quiero».
También en esta casa recibimos una postal desde Armenia. La envía Ricardo Ruiz de la Serna y se titula La Mezquita Azul de Ereván. El texto, como todos los suyos, es tan bello como didáctico. Una muestra: «Los azulejos vidriados de la cúpula azul turquesa brillan en la tarde. Sobre el azul relucen motivos dorados y amarillos e incrustaciones en azul oscuro, blanco, verde y negro. En la base puede verse una franja decorativa de mosaicos geométricos con tonos amarillos, azules y blancos. Hasta aquí llega el persianato, el espacio cultural de la deslumbrante civilización persa».
Cerramos con un escalofrío. Miguel Sanmartín Fenollera defiende en Infocatólica la buena literatura que nos asusta, en sentido amplio, sin limitarse al género de terror. «La gran paradoja es que esa literatura que trata sobre el miedo no busca espantarnos, sino liberarnos. A través de sus páginas, el niño y el adolescente no solo descubren la existencia de las sombras, sino que ejercitan las virtudes necesarias para disiparlas». Él se centra en los niños, pero a los mayores, creo yo, también nos hace falta un buen susto de vez en cuando.
Hasta aquí mis artículos favoritos de mayo. Hagan hueco, antes o después de informarse sobre la penúltima operación policial, para leer con calma estos cinco textos. Nos leemos el último viernes de junio con un nuevo cargamento desde la isla de Haleakaloha.


