La Feria del Libro celebra 85 ediciones con la visita del Papa como incógnita

El encuentro editorial más importante de nuestra lengua reúne 366 casetas y casi 137.000 títulos hasta el 14 de junio

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Conviene recordar de dónde viene todo esto. La primera Feria del Libro de Madrid se celebró en abril de 1933, dentro de la Semana Cervantina, en homenaje a Cervantes —y a Shakespeare, muerto el mismo día—, con casetas de colores alineadas en el paseo de Recoletos y aquel descuento del diez por ciento que aún hoy es su seña de identidad. La Guerra Civil la interrumpió; volvió en 1944 y, desde 1967, echó raíces en El Retiro. Noventa y tres años de historia en ochenta y cinco ediciones.

En la jornada inaugural, la caseta de Santos Ochoa, cadena riojana centenaria que este año debuta en el Retiro, obsequió a la reina Letizia con un facsímil de las Glosas Emilianenses, tenidas por la cuna del castellano escrito. Difícil hallar mejor emblema para una feria que nació rindiendo culto a Cervantes: de las anotaciones de un monje de San Millán a casi cuatrocientas casetas y 136.718 títulos, mil años de una misma lengua.

Si la fuente de incertidumbre tradicional de una feria al aire libre es el cielo —el año pasado, la lluvia obligó a cerrar dos jornadas—, la de 2026 es la visita del papa León XIV, en Madrid del 6 al 9 de junio, con cortes de tráfico hasta el día 11 y la previsión de más de un millón de peregrinos. La directora, Eva Orúe, admite que «evidentemente» afectará, pero no ha tocado la programación: confía en que, «aunque sea un poquito más difícil llegar, llegaremos». El presidente de la Feria, Luis M. Tigeras, es más cauto y teme por la afluencia del domingo 7, jornada de firmas en que «las familias se atreven a venir».

El Pabellón Iberoamericano reúne a autores de las dos orillas de esa lengua común que Nebrija dotó de su primera gramática, junto a voces europeas como Jonathan Coe o la poeta Ana Blandiana, símbolo de la resistencia frente al totalitarismo soviético.

No todo, eso sí, invita al aplauso: buena parte de los debates llega encajada en la rejilla de costumbre, es decir feminismos, «racismo antinegro», «decolonialidad», y el seminario iberoamericano se cobija bajo el lema «Desplazar el centro». La mayor comunidad cultural nacida de España narrándose con las categorías que más erosionan su raíz.

Una feria del libro no se mide tanto por su programa de actos, que es importante, como por sus paseos, por los lectores que recorren El Retiro buscando a un autor o, sencillamente, un buen libro que llevarse a casa. Para LA IBERIA depara reencuentros, con las firmas de varios de LOS NUESTROS a lo largo de las próximas semanas.