Hay una paradoja histórica de enorme calibre en el corazón del western como género cinematográfico. La imagen del cowboy —el sombrero de ala ancha, las botas, el lazo, el rodeo, el rancho, el ganado vacuno a caballo— que Hollywood convirtió en símbolo de la identidad americana, es en realidad una invención española.
Numerosos historiadores coinciden en que el cowboy estadounidense tiene su origen directo en los vaqueros españoles, concretamente en los jinetes de las marismas del Guadalquivir, en Andalucía, y en los pastores de la Extremadura. Desde el siglo XVI, al establecerse en América, estos jinetes ibéricos trasladaron sus prácticas ganaderas, su indumentaria y su modo de vida al Nuevo Mundo, sembrando las bases de la cultura vaquera que recorrería desde México hasta el sur de los Estados Unidos.
Más directamente, la figura del gunslinger, el temible pistolero fronterizo que lucha contra los nativos en el lejano Oeste, tiene su origen en los dragones de cuera: soldados de élite españoles que patrullaban las fronteras de la Nueva España. Vestían chalecos de cuero endurecido de siete capas para defenderse de las flechas de apaches y comanches —de ahí el nombre— y habían sustituido el yelmo por un sombrero de ala ancha que les protegía del sol implacable del desierto. Manejaban el lazo como arma y herramienta, y montaban con la silla de montar de estribos largos y pomo —el saddle horn— que sería adoptada íntegramente por los cowboys anglosajones.
Cuando los Estados Unidos se expandieron hacia el oeste tras el Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848), no inventaron una cultura nueva: ocuparon presidios españoles, adoptaron técnicas de ganadería mexicanas y copiaron literalmente el vocabulario. El término inglés lasso viene del español lazo; lariat de la reata; ranch de rancho; rodeo de rodear. El famoso sombrero de diez galones (ten-gallon hat) tiene un origen etimológico que algunos historiadores rastrean hasta la expresión española tan galán.
Más de la mitad del territorio de los actuales Estados Unidos fue Nueva España durante casi tres siglos: Texas, California, Nuevo México, Arizona, Colorado, Nevada, Utah, partes de Kansas, Oklahoma y Wyoming. El lejano Oeste americano fue, antes que nada, el norte español de América. El cowboy —ese icono de la libertad y la masculinidad anglosajona— es, en su origen más profundo, un producto español.


