Sin España no habría 4 de julio

250 años después, la independencia de Estados Unidos sigue arrastrando con la Monarquía Hispánica una deuda que nunca pagó

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En 1700 moriría sin descendencia el último de los monarcas de la casa de Austria en España, esto produjo una guerra por la sucesión al trono del mastodóntico imperio Hispano. Tras una guerra que duró más de quince años, Felipe de Borbón, nieto de Luis XIV de Francia salió vencedor de la contienda y fue reconocido en el Tratado de Utrecht como legítimo Rey de España por las distintas potencias europeas, suponiendo así el cambio de dinastía en el trono español hasta el día de hoy.

Con el nuevo monarca se produjo en España el cambio hacia una nueva Era, la política se centralizó en Madrid, el Consejo de Aragón desapareció, se produjeron numerosas reformas y se acabó con el monopolio de Sevilla como puerta de América. En cuanto a política exterior, uno de los grandes enemigos de la Monarquía Hispánica desde tiempos de los Reyes Católicos (más de 200 años), Francia, pasó a ser el gran aliado durante todo el S. XVIII.

Los Borbones españoles y franceses firmaron tres pactos de familia durante todo el siglo XVIII para mirar por los intereses hispanos y galos en Europa y Ultramar. En Europa por los derechos del futuro Carlos III en los territorios italianos de Nápoles y Sicilia y en Ultramar frente a Inglaterra. El tercero de ellos se firmó en 1761 entre Carlos III y Luis XV de Francia con el motivo de frenar el expansionismo británico en América. Carlos III tenía la firme intención de recuperar Menorca y Gibraltar, esto hizo que España entrase en la última fase de la Guerra de los Siete años en auxilio de los franceses.

En este contexto de pactos de familias frente a la Pérfida Albión llegamos al punto central de nuestro artículo, la Independencia de los Estados Unidos de América, efeméride que mañana sábado cumplirá 250 años de historia. El 4 de julio de 1776 en Filadelfia 56 representantes de las Trece Colonias británicas (nueve, masones confirmados, aunque se estima que superaran la veintena) firmarían su Independencia de Inglaterra, esto provocaría una Guerra a la que acudieron los franceses en auxilio de los rebeldes para así asestar un duro golpe a Inglaterra en el Nuevo Mundo. Su principal representante en la contienda fue el Marqués de La Fayette (también masón). Debido al pacto de Familias y al enfrentamiento secular con los ingleses, España también acudió a socorrer a los colonos.

España se enfrentaba a una dicotomía, por un lado, quería infligir el mayor daño posible a los anglosajones y poder recuperar finalmente Menorca y Gibraltar, pero por otro, le asustaba la idea de que el apoyo a las colonias británicas a independizarse tuviera un ejemplo negativo en los territorios españoles de América (nunca fueron colonias). Al principio la ayuda desde Madrid fue encubierta, a través del X Conde de Aranda, embajador de España en París, y en forma de pertrechos para la guerra y dinero. La participación directa de España en la guerra se precipita cuando los independentistas vencen en la batalla de Saratoga. El 12 de abril de 1779 España y Francia rubrican en la Convención de Aranjuez el pacto de mutua asistencia en la Guerra de Independencia de las Trece Colonias, haciéndose así oficial la entrada de España en la contienda, aunque sin llegar a reconocer formalmente la independencia de las colonias; el 16 de junio España le declaraba la Guerra a Inglaterra.

Los grandes personajes españoles en la Guerra de Independencia Americana fueron el ya conocido Bernardo de Gálvez y sus acciones heroicas en Baton Rouge, Mobila y Pensacola, y Fernando de Leyba en acciones terrestres y Luis de Córdova al mando de la Armada en la mar. Éste último intentó invadir el sur de Inglaterra en agosto de 1779 con infructuoso destino, pero justo un año después, el 9 de agosto de 1780 asestará un duro golpe a los británicos apresando un convoy de 55 barcos a la altura del cabo de San Vicente. En dicho convoy de aprovisionamiento inglés cayeron como prisioneros miles de marineros y soldados, se incautaron 80.000 mosquetes y más de 1 millón de libras, el hecho fue tal que hizo caer la Bolsa de Londres y benefició en mucho a las tropas de George Washington.

En 1781 España consiguió recuperar lo perdido por el avance inglés en el golfo de México tras la paz de París de 1763. El apoyo naval español fue decisivo para la victoria francoamericana en la batalla de Yorktown, que precipitó la rendición británica. En 1782 recuperaríamos definitivamente Menorca, pero no así Gibraltar que sigue todavía de manera ilegal en manos inglesas. En el acuerdo de paz de París que puso fin a la Guerra de Independencia norteamericana España salió bastante beneficiada ya que recuperaba Florida y Menorca y lograba que se restringiera el acceso británico a las costas de Honduras, Campeche y Nicaragua. Por último, el 27 de octubre de 1795 España y los nuevos Estados Unidos de América firmaron un Tratado de amistad, límites y navegación, fijando las fronteras entre Florida y las antiguas colonias, la cesión de algunos territorios españoles y un acuerdo de navegación conjunta del Río Misisipi.

Los Estados Unidos de América NUNCA pudieron haberse independizado sin la colaboración francoespañola, es más, no podrían haberle ganado la guerra a Inglaterra únicamente con la ayuda gala ya que si España no hubiese acudido en su auxilio y las acciones de Bernardo de Gálvez o Luis de Córdova ya mencionadas, los suministros y sobre todo el dinero que España aportó a la causa emancipadora norteamericana no hubiesen llegado, el Reino Unido no hubiera sido derrotado. En solo una década, Inglaterra le devolvería el golpe a España pero multiplicado por 10, con la influencia directa que tuvo en las emancipaciones hispanoamericanas de principios del XIX, ya que todos los libertadores de Sudamérica coincidieron en las Logias de Londres captados en la Sevilla de la invasión francesa por espías británicos, como bien asevera el gran Juan Miguel Zunzunegui, donde recibieron dinero y planes para las Guerras de Independencia.

En estos 250 años de la joven nación norteamericana, su relación con España ha sido curiosa, ya que después de haberlos ayudado a conseguir su independencia ellos se lo recompensaron invadiendo Florida y quedándosela en el Tratado de Adams Onís de 1819 y haciendo lo mismo casi 80 años más tarde con Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam.