De Juan Pablo II a León XIV: así fueron los viajes pontificios a España

La primera visita de un Papa a España tuvo lugar entre el 31 de octubre y el 9 de noviembre de 1982, cuando Juan Pablo II visitó 17 ciudades

|

«España, evangelizadora de la mitad del orbe; España, martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma…». Así resumió Marcelino Menéndez Pelayo la incuestionable identidad católica de una de las naciones más viejas de Europa en su monumental Historia de los Heterodoxos. Podríamos decir también que es «tierra de María». Y que, sin España, difícilmente la Cristiandad hubiese parado al turco en Lepanto, en «la más alta ocasión que vieron los siglos». Podemos decir, en fin, sin vanidad ni falsa modestia, que España ha sido uno de los pilares fundamentales de la Iglesia Católica desde siempre.

Hasta bien entrado el siglo XX no decidieron los Papas salir de Roma para llevar el mensaje de Cristo por todo el mundo en la persona del sucesor de Pedro. Fue Pablo VI quien, recogiendo parte del espíritu rupturista del Concilio Vaticano II, entendió que el Pontífice debía ser un peregrino más, y llevar la palabra de Dios a todos los rincones del mundo. Su primer viaje oficial fue en 1964 a Tierra Santa. Luego llegarían varios más (India, Portugal, Turquía…), pero fue, sin duda, Juan Pablo II el primer «Papa viajero» de la Historia: nada menos que 250 viajes (incluyendo los que realizó dentro de Italia) en 27 años de pontificado.

La primera visita de un Papa a España tuvo lugar entre el 31 de octubre y el 9 de noviembre de 1982, el año del mundial de fútbol en nuestro país. Lo que hoy nos parecería un prodigio de resistencia física y de sacrificio personal, para aquel Wojtyla todavía muy joven no pareció suponer mayor problema: visitó nada menos que 17 ciudades españolas en esa semana y media. En Santiago de Compostela apeló a las raíces cristianas de Europa y dijo su célebre frase «¡Europa, sé tú misma!». Visitó, entre otros, el monasterio de Montserrat y el santuario del Pilar.

Dos años después, en 1984, el Papa polaco volvió a nuestro país para celebrar el Quinto Centenario del nacimiento de San José de Calasanz, por lo que la visita tuvo Zaragoza como principal destino. El viaje tuvo un carácter más espiritual y menos multitudinario que el de 1982, y se insistió sobre todo en la importancia de la educación católica y la labor de las órdenes religiosas.

El tercer viaje de Karol Wojtyla a nuestro país fue en 1989, y su destino fue Santiago de Compostela, donde ya había estado siete años antes, en esta ocasión para presidir la Jornada Mundial de la Juventud. El Papa presentó la peregrinación jacobea como un símbolo de la unidad europea y celebró una multitudinaria misa en el Monte do Gozo. También visitó Asturias, donde rezó ante la Virgen de Covadonga.

El «Papa viajero» iba sumando años en su documento de identidad, pero sus fuerzas no parecían decaer en el empeño de llevar a Cristo por todos los pueblos de España. Su cuarta visita a nuestro país tardó cuatro años en llegar: 1993, el último año en que el PSOE de Felipe González logró la victoria electoral. Andalucía, y en concreto Sevilla y Huelva, fueron los dos destinos principales de este viaje en el que clausuró el Congreso Eucarístico Internacional. Fue uno de los mayores eventos católicos celebrados en España en el siglo XX y coincidió con el quinto centenario de la evangelización de América.

Casi diez años después, en 2003, un deteriorado y dolorido Juan Pablo II venía a España por quinta vez en su larguísimo y fecundo pontificado. La visita se desarrolló en Madrid y estuvo marcada por la canonización de cinco nuevos santos españoles, entre ellos San Pedro Poveda y Santa Genoveva Torres. Más de un millón de personas participaron en la misa celebrada en la plaza de Colón, y en ella, el Papa reivindicó la familia y la defensa de la vida ante miles de jóvenes emocionados.

Tras su elección como nuevo Pontífice en el cónclave de 2005, Benedicto XVI tardó muy poco en elegir España como uno de sus primeros viajes. Concretamente, un año después, en 2006, con Valencia como destino principal, para el Quinto Encuentro Mundial de las Familias, y poco después del accidente de metro que costó la vida a 43 personas en la capital levantina. Celebró una multitudinaria misa en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, y se reunió con miles de familias procedentes de todo el mundo. Sus discursos destacaron la importancia del matrimonio y la educación de los hijos.

En 2010, Ratzinger volvió a la piel de toro para visitar Santiago de Compostela con motivo del Año Santo Jacobeo de ese año, defendiendo las raíces cristianas de Europa y alentando las peregrinaciones. Después, se trasladó a Barcelona donde protagonizó uno de los momentos más memorables de su pontificado: la consagración de la Basílica de la Sagrada Familia como basílica menor. Allí, admiró públicamente la obra de Antonio Gaudí y la calificó como una síntesis entre fe y belleza.

Por último, en 2011 se produjo la octava visita de un Papa a España. Benedicto XVI venía a Madrid para presidir una histórica y multitudinaria Jornada Mundial de la Juventud: dos millones de peregrinos procedentes de más de 190 países con un acto central celebrado en el aeródromo de Cuatro Vientos. Aunque una fuerte tormenta interrumpió brevemente la vigilia, el Papa alemán decidió permanecer junto a los jóvenes, un gesto inolvidable que fue muy aplaudido. La JMJ de Madrid fue una de las mayores concentraciones religiosas de la historia de España.

Hemos de rezar para que esta novena visita papal, la de León XIV, sirva para poner paz a una Iglesia Católica que vive también, como la noche de Cuatro Vientos, azotada por numerosos problemas internos, en un mundo cambiante e inhóspito.