El mafioso reflexivo

Durante cinco días de abril de 2024, Pedro Sánchez se retiró a preguntarse en voz alta si merecíamos seguir siendo gobernados por él. Aquel «periodo de reflexión» de un hombre «profundamente enamorado», que nos vendieron como crisis de conciencia, queda descrito por el auto del juez Pedraz como la reorganización de una trama para desestabilizar de manera sistemática las causas judiciales que ya cercaban al PSOE y a su entorno. Es decir, a una estructura criminal.

Lo que los medios públicos y concertados contaron como pausa sentimental escondería reuniones en Ferraz, encargos a Leire Díez coordinados por Santos Cerdán, pagos con cargo al partido y favores a cambio de información. Este miércoles, mientras la realidad cerca a Zapatero, la UCO pasó doce horas recabando documentación en esa misma sede. El aparato, con la Guardia Civil dentro de su propia casa.

No hubo introspección moral —¡cómo iba a haberla!—, sino reorganización mafiosa. Sánchez fingió dudar de su capacidad de resistencia mientras calculaba cuánto aguantaríamos los españoles.