El hombre más grande que ha dado España

Juan Miguel Zunzunegui reivindica en 'Hernán Cortés. Encuentro y conquista' al extremeño y, con él, a la civilización que España alumbró a las dos orillas del Atlántico

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¿Quién nos enseñó a odiarnos a nosotros mismos? Pocos nombres concentran tanto rencor y tanta amnesia como el de Hernán Cortés. En México se le maldice; en España se le esconde. En una orilla y la otra abundan los incapaces de mirarlo de frente. Contra la doble injusticia Juan Miguel Zunzunegui ha escrito Hernán Cortés. Encuentro y conquista (La Esfera de los Libros), dispuesto a devolver al de Medellín el lugar que la propaganda le arrebató.

Su autor es un referente de quienes no se resignan a la Leyenda Negra. Mexicano de ancestros españoles, austriacos y otomíes, hispanista de éxito y conferenciante incansable, debutó en España con Al día siguiente de la conquista, ensayo que ha vendido más de 20.000 ejemplares. Vuelve ahora con una biografía que reivindica a Cortés, al que reivindica sin rodeos como «el hombre más grande que ha dado España», sin el que ni México ni la hispanidad existirían.

Hernán Cortés. Encuentro y conquistaLejos del saqueador sanguinario de la caricatura, Zunzunegui retrata a un hombre culto, partidario del mestizaje, que protagonizó el mayor encuentro de la historia de la humanidad. Sitúa la conquista en su verdadera dimensión mundial y rastrea los lazos —tantas veces silenciados— entre las culturas religiosas indígena y cristiana. Frente al maniqueísmo de buenos y malos, propone aceptar a Cortés como lo que fue: el padre de una civilización mestiza, cristiana y humanista que dio la vuelta al mundo.

El autor no rehúye la pregunta que late bajo toda la obra, la de por qué odiamos nuestra historia a ambos lados del océano. Porque el relato que en México se cuenta con rencor y en España con culpa procede, advierte, del mismo veneno: una historia escrita en español contra lo hispano. No hay estatuas de Cortés en México, donde sin él nada de lo que existe existiría; apenas las hay en España, que prefiere borrarlo de su relato. Reparar esa herida —sostiene Zunzunegui— es el primer paso para dejar de coleccionar derrotas.

El volumen llega prologado por Nacho Cano. El creador de Malinche, espectáculo en el que el propio Zunzunegui ha encarnado a fray Jerónimo de Aguilar, reivindica un México nacido del abrazo entre Cortés y la Malinche, y el deber, tan sano como valiente, de construir la identidad desde la verdad y no desde el resentimiento.

A medio camino entre la biografía y el ensayo de combate, Hernán Cortés. Encuentro y conquista es mucho más que la vida de un conquistador: es una invitación a reconciliarnos con lo que fuimos, es decir con lo que somos.