El Palacio de las Dueñas no será sólo el escenario de una exposición conmemorativa, sino el lugar donde se articulará un relato completo sobre una de las figuras más singulares de la España del siglo XX. Con motivo del centenario del nacimiento de Cayetana Fitz-James Stuart, la Fundación Casa de Alba prepara una gran muestra que aspira a algo más que al homenaje: quiere explicar por qué Cayetana de Alba fue, más allá de su título, un personaje histórico, cultural y social de primer orden.
La exposición, titulada Cayetana. Grande de España, podrá visitarse entre la primavera y el verano de 2026 y reunirá cerca de 200 piezas (obras de arte, vestidos de alta costura, fotografías, objetos personales y correspondencia privada) que permitirán recorrer una vida marcada por la tradición, pero también por una forma muy personal de entender la libertad. Comisariada por Eugenia Martínez de Irujo y la historiadora del arte Cristina Carrillo de Albornoz, la muestra es el resultado de tres años de investigación y trabajo sobre los fondos de la Casa de Alba y su extenso archivo documental.
El discurso expositivo se articula en cinco grandes bloques que trazan un retrato poliédrico de la XVIII Duquesa de Alba. No se trata únicamente de una biografía cronológica, sino de una aproximación a las distintas dimensiones de una mujer que fue aristócrata, mecenas, coleccionista, embajadora cultural y, al mismo tiempo, icono popular. Cayetana de Alba supo moverse con naturalidad entre los salones diplomáticos y los tablaos flamencos, entre la alta sociedad internacional y la Sevilla más castiza, sin renunciar nunca a una personalidad marcada por la intuición y el carácter.
Uno de los núcleos centrales de la exposición se dedica a su labor como coleccionista y protectora del patrimonio artístico de la Casa de Alba. A lo largo de su vida, la duquesa no sólo heredó un legado excepcional, sino que lo amplió y lo defendió con determinación. Por primera vez se exhibirá una selección de obras adquiridas por ella misma y piezas de artistas que la retrataron, como Ignacio Zuloaga o Mariano Benlliure, subrayando su relación directa con el mundo del arte de su tiempo.
La muestra también pone el foco en su papel como embajadora informal de España en el exterior. En una época de profundos cambios políticos y sociales, Cayetana de Alba contribuyó a proyectar una imagen moderna y culturalmente rica del país, estrechando lazos con figuras clave de la escena internacional. Esa red de relaciones queda reflejada en una correspondencia de gran valor histórico, que incluye cartas intercambiadas con Isabel II o Jacqueline Kennedy Onassis, documentos que ayudan a entender su influencia más allá de las fronteras españolas.
Otro de los grandes ejes del recorrido es su condición de icono de la moda. Cayetana de Alba entendió la moda como una forma de expresión personal y cultural, no como un mero adorno. La exposición reúne vestidos de alta costura, piezas únicas y recuerdos de hitos como el histórico desfile de Dior en el Palacio de Liria, un acontecimiento que simbolizó el diálogo entre la alta costura internacional y el patrimonio histórico español.
El relato se completa con facetas menos conocidas, pero esenciales para comprender su figura: su defensa de los animales, su compromiso social y su vinculación con el flamenco, un arte que practicó y promovió con convicción. También se mostrarán algunas de sus propias pinturas, testimonio de una inquietud artística que fue siempre paralela a su papel institucional.
El archivo fotográfico ocupa un lugar destacado en la muestra. Imágenes firmadas por autores como Juan Gyenes, Cecil Beaton o Richard Avedon captan a la duquesa en registros muy distintos: solemne y cercana, aristocrática y popular, consciente siempre del valor simbólico de su imagen.
La elección del Palacio de las Dueñas, su residencia predilecta, añade una capa adicional de sentido al proyecto. El edificio, de origen gótico-mudéjar y renacentista, no actúa sólo como contenedor, sino como parte del propio discurso. La exposición inaugura además la restaurada Sala del Patio del Aceite, concebida como el inicio de una programación cultural estable que abre una nueva etapa para el palacio.
Más que una evocación nostálgica, Cayetana. Grande de España se plantea como un ejercicio de memoria cultural: el retrato de una mujer que supo encarnar, con todas sus contradicciones, una forma de ser española que ya pertenece a la historia.


