Incarnatus est: vida universitaria casi monástica en Madrid

La propuesta que Fabrice Hadjadj impulsa en España con la apertura, en septiembre de 2026, de un instituto internacional de inspiración católica

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Un curso académico convertido en experiencia de vida. Ésa es la propuesta que Fabrice Hadjadj impulsa en España con la apertura, en septiembre de 2026, de Incarnatus est, un instituto internacional de inspiración católica que tendrá su sede en Boadilla del Monte.

La iniciativa reunirá a cuarenta jóvenes de entre 18 y 28 años en un retiro de nueve meses que combina estudio, vida comunitaria y espiritualidad. No se trata de un máster convencional ni de un simple curso de formación religiosa, sino de una experiencia integral que busca ayudar a los alumnos «a comprender su fe, su vocación y su lugar en el mundo» y a afrontar con lucidez los desafíos culturales contemporáneos.

El proyecto cuenta con el respaldo institucional de la Diócesis de Getafe y con una alianza académica con la Universidad Francisco de Vitoria, lo que permitirá a los participantes obtener hasta 60 créditos ECTS durante el programa. La propuesta se articula en torno a tres pilares: vida intelectual, vida espiritual y vida fraterna.

En el plano académico, el eje es la antropología filosófica y teológica, desarrollada a través de módulos temáticos, seminarios y sesiones vivenciales. El objetivo no es únicamente transmitir contenidos, sino ofrecer un marco desde el que interpretar la realidad desde la tradición cristiana. Pero la formación no se limita al aula. La casa donde convivirán alumnos y profesores está concebida como un espacio en el que la educación «impregne todas las dimensiones de la vida cotidiana».

Un ritmo que recuerda al monasterio

La dimensión espiritual ocupa un lugar central. La jornada incluirá la celebración diaria de la Eucaristía, la oración comunitaria, la lectio divina, el canto gregoriano y la dirección espiritual. La estructura recuerda a la vida monástica, aunque adaptada a jóvenes laicos que desean profundizar en su fe sin abandonar su itinerario universitario o profesional. El silencio, el estudio y la vida común forman parte de un mismo tejido formativo.

A ello se suma la vida fraterna: tareas compartidas, cuidado del huerto, talleres de artesanía y carpintería, actividades culturales como el teatro. No es un detalle menor. Para Hadjadj, la formación del pensamiento pasa también por el trabajo manual y el contacto con la realidad concreta.

Del «soldado cultural» al «hortelano»

Durante la presentación en Madrid, Hadjadj subrayó que el proyecto no pretende formar combatientes en la llamada «batalla cultural», sino «jardineros de la cultura». «Se habla mucho de colocar soldados delante del jardín para protegerlo —afirma—, pero mientras tanto las plantas se marchitan. Lo que queremos es formar hortelanos».

La metáfora resume bien el espíritu del instituto: abandonar la mentalidad de fortaleza asediada y redescubrir la fe como fuente de esperanza y creatividad cultural. «No estoy aquí para dar lecciones a españoles», añade el filósofo, aludiendo a su traslado con su familia a España para dirigir personalmente el proyecto. Su propósito, explicó, es «desenterrar los tesoros de las Españas» y recuperar una relación con la realidad basada no en la mera información, sino en la encarnación.

Peregrinaciones y cultura hispánica

El calendario anual incluirá peregrinaciones y seminarios temáticos en distintos lugares de España. El curso comenzará con el Camino de Santiago y concluirá con una peregrinación a Covadonga, en un guiño explícito a la dimensión histórica y simbólica de la tradición cristiana española. Entre medias habrá encuentros sobre filosofía, cultura hispánica y derechos humanos, un mes dedicado al teatro y ejercicios espirituales en primavera.

El proceso de admisión para el curso 2026-2027 ya está abierto a través de la página web del instituto. La primera promoción, limitada a cuarenta plazas, marcará el inicio de una experiencia que aspira a combinar silencio y pensamiento, comunidad y estudio, tradición y desafío contemporáneo. En un contexto universitario marcado por la fragmentación y la prisa, Incarnatus est propone justo lo contrario: tiempo largo, vida compartida y formación integral. Un retiro «casi monástico» que busca, más que defender una identidad, cultivarla.

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