La única manera que tiene un medio que está fuera de los circuitos mediático-comerciales para medir su crecimiento es analizando las estadísticas internas de tráfico. En LA IBERIA esos números nos han dado grandes alegrías. Sin embargo, 2025 ha sido el año en el que hemos sido testigos de un indicador mucho más gratificante. Los artículos publicados en esta casa han empezado a formar parte de las conversaciones, se han compartido en los estados de WhatsApp o en las stories de Instagram, y han sido citados en múltiples foros de toda índole. Nuestro agradecimiento a todos los lectores que contribuyen a la difusión del contenido.
En España existen medios que presumen de su compromiso con la verdad mientras mantienen el logo de la Agenda 2030 en su cabecera o cuya supervivencia depende de las subvenciones públicas o partidos políticos. En muchos casos, ni siquiera se trata de un sicariato, sino de una connivencia real con el poder y contra la gente corriente.
LA IBERIA no depende de nadie más que de nosotros, cuantos la hacemos. Por eso el compromiso con la Verdad, los lectores y nuestra conciencia es directo. Sin intermediarios ni dictados. En LA IBERIA no damos noticias, trazamos los perfiles de aquellos que son noticia. Tenemos una nueva sección literaria, LIBRẼRIA, que es nuestro niño mimado, y la información religiosa más concienzuda que se puede encontrar.
Sería muy largo nombrar a todos los colaboradores de esta casa (pueden encontrarlos en Los Nuestros) pero si se preguntan quiénes son, sepan que se trata de un grupo de hombres y mujeres talentosísimos que han decidido poner sus dones al servicio de los demás. Que buscan con sus textos recuperar modos de comunicación profundos, arrancarnos del desarraigo, recordarnos el material del que está hecho el ser humano, denunciar iniquidades o alimentar el alma humana con aquello que la nutre desde todos los siglos. Son, en definitiva, un puñado de hombres y mujeres que podrán responder con la cabeza bien alta cuando sus hijos y sus nietos les pregunten qué hicieron ellos cuando nuestra civilización era demolida.
A todos ellos queremos dedicar hoy el último Expreso del año. A todos ellos, gracias.


