No es el acceso a las redes, es el control de nuestros datos

Pedro Sánchez anunció en la World Government Summit en Dubái que España prohibirá el acceso a redes sociales a menores de 16 años, con sistemas eficaces de verificación de edad para evitar que puedan usarlas sin control. Sánchez argumentó que las plataformas se han convertido en un «estado fallido» donde imperan contenidos nocivos como abuso, pornografía y desinformación, y que la medida busca proteger a los niños de esos riesgos.

A nadie se le escapa a estas alturas que al Gobierno le traen sin cuidado los no nacidos, los menores, los zúmers, los centenials, los milenials, los X y los búmers. De hecho, tienen especial desprecio por todo lo nativo: ya sean nativos digitales o nativos en España.

La medida busca —tampoco es que desde Bruselas lo hayan ocultado nunca— un futuro de identificación digital donde toda nuestra vida pueda ser monitorizada. Junto con el control del relato y el fin definitivo de la libertad de expresión. El cerco a nuestras libertades es cada vez más asfixiante. De paso, la venta de nuestros datos a empresas de todo tipo seguirá perfeccionando el papel que las élites nos asignan: un pueblo esclavo de meros consumidores.

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