En la España sin niños hasta los juguetes son cosa de adultos

Con la facturación en mínimos desde 2015, la industria encuentra en los coleccionistas adultos el único refugio frente al desplome de la natalidad

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La crisis demográfica que vive España —marcada por un descenso continuo de los nacimientos y por un número de defunciones que supera al de alumbramientos— genera efectos que trascienden ampliamente el debate sobre pensiones o el reemplazo generacional. Entre los sectores que notan con mayor claridad este declive se encuentra el del juguete, tradicionalmente vinculado al público infantil y hoy obligado a operar en un mercado cada vez más reducido.

Las cifras de la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ) lo reflejan sin ambages: entre 2022 y 2024 han desaparecido 39 compañías del ramo, que han pasado de 276 a 237, y se han destruido 995 puestos de trabajo, reduciéndose la plantilla total de 5.685 a 4.690 empleados. El vínculo entre natalidad y demanda es directo, y el retroceso de la población infantil está dejando una huella profunda en la actividad del sector.

La industria ha tenido que reinventarse para compensar la caída del mercado infantil. Los productos destinados a adultos representan ya un 30% de la facturación. Es uno de los segmentos con mayor dinamismo y ayuda a sostener el crecimiento. Con la disminución de la natalidad y la pérdida de un millón de niños de 0 a 12 años desde 2012, el sector ha apostado por nuevos consumidores en otras franjas de edad, lo que exige adaptar el catálogo.

Los llamados kidults se han convertido así en un salvavidas comercial. Ningún artículo simboliza mejor esta tendencia que los populares Funko Pop: figuras de vinilo de grandes ojos y cabezas desproporcionadas que abarcan desde personajes de series, películas o videojuegos hasta músicos o modelos personalizados. Su éxito demuestra que el juguete ha encontrado un nicho en adultos coleccionistas que compensan, en parte, la pérdida de clientes infantiles.

Pese a ello, la evolución global sigue siendo negativa. Entre 2023 y 2024, la facturación del sector ha retrocedido un 9%, de 1.699 a 1.546 millones de euros, situándose en su nivel más bajo desde 2015. Las exportaciones tampoco escapan a esta tendencia: han caído un 11,4% en el mismo periodo, al pasar de 764 a 676 millones de euros. El sector confía ahora en la campaña navideña, que concentra el 60% de las ventas anuales según la AEFJ, para amortiguar un ejercicio marcado por la fragilidad del mercado interno.

En España hay menos niños que nunca, y una industria que durante décadas vivió del pulso de la natalidad se ve obligada a buscar oxígeno en consumidores adultos. La demografía, más que cualquier estrategia comercial, se ha convertido en el gran factor que condiciona su presente y su futuro.

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