Tres libros para tres Reyes (y III): ‘Der Sandmann 1936’

Aquilino Cayuela ofrece una historia que introduce los elementos de la novela negra clásica en un contexto de orden social resquebrajado por el inicio de la Guerra Civil

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«Si ves a un hombre alto, de pelo y bigote pardo, elegante compostura y bien vestido, no te dirijas a él ni le preguntes: corre deprisa y ven a buscarme. Es el hombre de arena. Es Der Sandmann». Reproduzco estas líneas de Aquilino Cayuela porque incitan a la lectura cuando aparecen en la portada, antes del título, y porque impactan todavía más cuando una, ya metida en harina, llega finalmente a ellas. Der Sandmann 1936 (Homo Legens) es una de las propuestas más originales y audaces de la narrativa contemporánea ambientada en la Guerra Civil española.

Alejándose deliberadamente del ajuste de cuentas ideológico propio de las obras con trasfondo guerracivilista, Cayuela ofrece una historia que introduce los elementos de la novela negra clásica en un contexto de orden social resquebrajado por el inicio de la contienda.

La calurosa Valencia republicana de los primeros días del conflicto sirve de escenario para la narración, que adopta la estructura de un relato testimonial. Un joven buscavidas, Luis Gonzaga Mellado del Corso, comparece ante un tribunal de clemencia para tratar de demostrar la inocencia de Telesforo Gantín, inspector de policía y protector de nuestro zascandil. Gantín permanece preso en Albatera acusado de delitos políticos y de sangre. La trama arranca con un asesinato cometido en una pensión de mala muerte: un extranjero y una mujer de vida disoluta son acribillados a balazos sin motivo aparente mientras satisfacen su concupiscencia. El doble crimen, en medio de milicias armadas e impunidad revolucionaria, hubiera quedado sepultado bajo decenas de cadáveres -que corren a cuenta de los prolegómenos de la guerra- si no fuera por la tenacidad y el olfato del policía.

Der Sandmann 1936El inspector, atormentado por un trauma infantil reabierto con la intriga, encarna el arquetipo del detective clásico: obstinado, introspectivo, e íntegro en un entorno hostil. A su lado, su ayudante y narrador, Luis, aporta el toque humorístico que, junto con la trama, ponen difícil dosificar la lectura. Su forma de hablar, deliberadamente arcaica y con reminiscencias cervantinas, recuerda a la tradición picaresca española. El personaje está construido de tal manera que también nos trae inevitablemente a la memoria lo mejor de las novelas de Eduardo Mendoza.

Cayuela dibuja una Valencia reconocible para locales y connaisseurs, recreándose en sus calles, expresiones, costumbres y edificios, pero enmarcada temporalmente a finales de los años treinta del siglo pasado. La labor de documentación del autor ha sido concienzuda y minuciosa. Sin duda, un valor añadido para el público ché.

Uno de los aciertos de Der Sandmann 1936 es su capacidad para insertar referencias culturales que enriquecen sin distraer: desde la evocación del clásico de terror del romanticismo alemán, El hombre de arena (Hoffmann), hasta el guiño metaficcional del marino Corto Maltés, presencia inesperada que demuestra el dominio del autor sobre diferentes registros. El Sandmann original no sólo presta al valenciano el título y la obsesión de Gantín, también sobrevuela en la idea de una amenaza difusa, en el simbolismo y en el clima de inquietud creado por la violencia, que parece irracional y omnipresente.

Estos detalles ilustran la erudición de Cayuela pero le quedan muy bien al texto. Están insertados con naturalidad, esperando el guiño cómplice del lector.

Por su parte, el pulso narrativo combina múltiples niveles —policiaco, histórico, literario— para ofrecer una lectura que engancha, con buen ritmo, rozando la descripción gore sin recrearse en ella; la sicalíptica sin perder el decoro y el humor sin resultar esperpéntico.

Der Sandmann 1936 está escrita con una prosa que nos devuelve ecos del Siglo de Oro y, a la vez, juega con una confabulación histórica verosímil al entrelazar la investigación criminal con actividades de espías y dirigentes revolucionarios enviados por la Komintern, la Internacional Comunista dirigida desde Moscú. Su presencia en la España republicana responde al interés soviético por influir en el desarrollo de la guerra y someter a control ideológico a partidos, sindicatos y milicias.

Aquilino Cayuela es catedrático universitario, ensayista y novelista, además de colaborador habitual en prensa cultural y política. Su obra narrativa se caracteriza por la combinación de rigor histórico, ambición literaria y gusto por los géneros populares. Der Sandmann 1936 es una edición revisada de la novela que obtuvo el XXVI Premio Internacional Ciudad de Valencia Vicente Blasco Ibáñez, reconocimiento que avala esta singular propuesta.

Quizá mi clasificación suene extraña, por inscribirse la novela en el género policíaco, pero Der Sandmann 1936 iría directa a mi particular lista de comfort reading. Ya saben, aquello que leemos por puro deleite, del tirón, en una tarde de clima desapacible, chimenea, manta… y con todas las luces de la casa encendidas.

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