Tema: Desde la Trinchera
La ternura como rebeldía
La única revolución que dura es la de los que aman con miedo, pero aman igual
Los buenos ojos que nos leen
La vida no se mide por la aprobación de extraños ni por premios, sino por la atención y cariño con que alguien cercano nos mira
La casa cerrada
El alma sólo revive cuando acepta volver a mirar hacia fuera, hacia los demás, hacia la vida
Recoger esa miguita que nos cae
Cuando el día se hace cuesta arriba, conviene recordar —quizá poniéndonos una vez más Los chicos del coro— que no estamos llamados a hacerlo todo
«Estaré por aquí», un adiós fordiano
Irse es aceptar la ley secreta del tiempo: nada dura y no somos dueños de lo que amamos







