El pasado 12 de enero de 2026, el Movistar Arena de Madrid tuvo lugar Llamados: unidos hacia el 2033, un macroevento con más de 6.000 asistentes que unió alabanza, testimonios personales, silencio y oración comunitaria durante más de tres horas. Organizado por la Parroquia de Santo Domingo de la Calzada (Algete) y Alpha España, con respaldo de la Diócesis de Alcalá de Henares, el encuentro combinó influencias de distintas corrientes del cristianismo contemporáneo.
Entre los protagonistas estuvo Nicky Gumbel, sacerdote anglicano considerado el principal impulsor de los Cursos Alpha, un programa evangelizador nacido en la Iglesia Anglicana de Holy Trinity Brompton (Londres) en los años setenta y desarrollado globalmente bajo su liderazgo. Aunque en España se imparte adaptado por diversas denominaciones, la raíz de Alpha es claramente protestante y evangélica, con énfasis en la fe personal y el «primer anuncio» del evangelio.
Hillsong España, filial de la megacongregación protestante Hillsong Church de Australia, aportó su sonido de alabanza contemporánea, característico de los movimientos evangélicos carismáticos que han popularizado la música de adoración a nivel global desde los años ochenta. El público también escuchó testimonios de figuras como René ZZ, influencer de tatuajes reconvertido doblemente: a la fe y como comunicador.
La llamada «nueva evangelización» no tendrá nada de apostolado real a costa de una espiritualidad difusa, que confunda o ecuménica. Tampoco debería basarse en el sentimentalismo, la superficialidad o el narcisismo espiritual. Ni en aquéllos que se lucran con su «conversión».
La «nueva evangelización» no sirve si todo el mundo habla de Dios, pero creen «a su manera», sustiyendo la formación por la «experiencia». No sirve si no hay Sacramentos, Sagrarios y aceptación de la Cruz. El fenómeno patrocinado, en parte, está recorriendo el camino inverso a cuando los españoles llevamos la fe a Iberoamérica. La «nueva evangelización» sólo será si transmite el catolicismo eterno.


