El Gobierno ha aprobado créditos exteriores por más de 1.700 millones de euros para proyectos ferroviarios en Marruecos, Egipto y Uzbekistán a través del Fondo para la Internacionalización de la Empresa (FIEM), incluidos 754,3 millones para 40 trenes interurbanos en Marruecos y otros cientos de millones en Egipto y Uzbekistán.
Nuestros impuestos, después de sustraer las partidas destinadas a vicios, contratos corruptos, socios del Gobierno de los que depende su supervivencia y peajes a países extranjeros, no dan para garantizar la seguridad de los españoles.
El exministro de Transportes, José Luis Ábalos, y Koldo García, se encuentran en prisión e investigados por su implicación en casos que van desde empresas que recibieron contratos vinculados a ADIF hasta contactos directos con sus cargos para intervenir en procesos de adjudicación. Cada vez quedan menos dudas sobre las irregularidades en la gestión de infraestructuras ferroviarias en España. O sobre la responsabilidad política en el accidente de Adamuz y sus (de momento) 42 muertos.
Ni siquiera haría falta recordar el problema de la vivienda, de la educación, de la inmigración o eventos como el reciente apagón, la riada en Valencia o los incendios forestales para concluir que vivimos en un Estado fallido. Y que ese Estado gobierna contra la vida de sus ciudadanos.


