En los hogares españoles no sobran habitaciones, faltan personas. Las casas no tienen demasiados metros cuadrados, sino escasez de hijos, abuelos y familias que llenen de vida lo que hoy, en demasiadas ocasiones, no son más que decorados de coliving. Un país que ya no puede permitirse formar familias y criar a sus hijos ha entrado en una fase avanzada de declive, aunque prefiera no verlo.
Mientras tanto, crece la invasión migratoria para sostener un sistema esclavista y se expande la burocracia para gestionar la escasez que la propia política ha provocado. España no tiene un problema de viviendas grandes, sino de política mastodóntica y de familias pequeñas, cuando no directamente inexistentes. No se trata de llenar viviendas, sino de que las familias vuelvan a crecer.


