España se prepara para una de sus liturgias más hermosas. Las cabalgatas, los zapatos alineados, el rumor de una noche distinta recuerdan que hay verdades que se sostienen mientras se creen. Los Reyes Magos llegan a todas partes porque pueden, y porque la magia sólo funciona cuando no es sometida al cinismo. Quizá el drama de nuestro tiempo sea haber dejado de creer en casi todo.
Los sabios de Oriente simbolizan algo más profundo que una tradición entrañable. Representan al hombre en camino, al que busca la Verdad aun sin nombrarla, al que se pone en marcha porque intuye que hay un misterio que merece ser alcanzado. Y lo encuentran en un Niño, humilde y silencioso, en el que resplandece la gloria de la creación.
Esta noche es una invitación a callar, a escuchar y a esperar. A recuperar la ilusión. Porque hay noches en las que el mundo se renueva mientras dormimos.
Feliz Noche de Reyes.


