Volar, lo que se dice volar

Si hay una persona que domina la rentrée, alguien de quien estar pendiente al volver a la rutina y descansar de las dichosas listas de 'Diez libros que no pueden faltar en tu maleta este verano', es Amélie Nothomb

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La vuelta al cole literaria, ésa que llaman la rentrée, viene con recomendaciones fresquitas, un año más, de Pedro Sánchez —cómo no, sobre el tema de moda: la IA— pero también con algunos libros interesantes: Número cero, en el que Eduardo Jordá se aproxima a la vida de Bob Dylan desde una perspectiva más fresca y original; Pajaritos preñados, con el que Andrea Abreu vuelve después de su famoso Panza de burro hace unos años ya, y que vamos a tener hasta en la sopa; y Donde Álvaro Pombo, de Mario Crespo, que tendrá todo mi dinero en octubre, y que recorre la vida y obra del escritor español. También regresa Jacobo Bergareche con Tíos grandes, el cual probablemente no me pillaréis leyendo, y Tatiana Țîbuleac con Cuando seas feliz, golpea tú primero, donde, en línea con los anteriores, hay más pérdidas trágicas, vínculos disfuncionales y faltas de identidad.

Pero si hay una persona que domina la rentrée por excelencia, alguien de quien estar pendiente cada septiembre al volver a la rutina y al fin descansar de las dichosas listas de Diez libros que no pueden faltar en tu maleta este verano, es Amélie Nothomb. La autora, divertida y obsesiva a partes iguales, publica cada año un nuevo libro, que suele ver la luz en Francia entre agosto y octubre, aunque en España no se publica su versión traducida, siempre en Anagrama, hasta el año siguiente. No importa cuando leas esto: Amélie está escribiendo el próximo libro.

L'adolescence du perroquetLa nueva obra publicada este año, aún sin edición en castellano, se titula L’adolescence du perroquet (que podría traducirse como La adolescencia del loro), y se presenta en forma de cuento cuyo protagonista es un loro y donde explora el amor no correspondido y los abismos de la convivencia. La pasión por las aves, el hilo conductor que mueve gran parte de sus obras de forma literal, es algo clave en su escritura, y lo encontramos también en el último libro publicado en castellano en marzo de 2026: Psicopompo.

Esta novela de autoficción o ensayo literario o diario o colección de reflexiones puede ser su libro más singular hasta la fecha, si es que algún libro de Amélie puede calificarse de manera diferente. En él, revela una visión de toda su obra como un conjunto y ofrece al lector un porqué a su escritura, a su obsesiva misión de escribir estrictamente cada mañana, a la extravagancia de cada párrafo y a su ya nombrada pasión por los pájaros. Explica cómo la experiencia de escribir, para ella, es una forma de volar, de entregarse al vacío: lanzarse al cielo, regocijarse en el aire y evitar el suelo constantemente. “Escribo para que el hielo no se solidifique dentro de mí”, dice, y con este libro el lector entiende qué quiere decir con esto: una forma de no autodestruirse después de un pasado donde hay un suceso traumático, una quiebra, una toma de conciencia sobre la muerte y una asunción de su identidad creadora, que es la que sobrevive y practica hasta el día de hoy. Como en todas sus obras, la escritura en Psicopompo es ágil, metafórica, divertida, un poco monstruosa e incluso obscena; pero a diferencia del resto, la lectura de Psicopompo sólo puede tener sentido para el que ya ha leído a la autora con anterioridad, para terminar de entenderla como un todo. De lo contrario, el lector se perdería la fascinación de encontrar respuestas.

Amélie es osada y atrevida y no escribe para contarnos sus tragedias, traumas y conflictos internos desde el punto de vista constante del yo, que es lo que más cansa del gran número de autoficciones hoy. Escribe porque considera que la historia tiene que dejar de ser suya para ser del que la lee, y no le importa cuán personales sean, como si, por un momento, disociara su vida con ella misma. Amélie es gamberra y sinvergüenza y aún no tengo claro si le favorece el ritmo de publicación que lleva, como dicen, sin dejar respirar al lector. En cualquier caso, le da igual, y eso me fascina de ella: tiene un propósito. Escribe tres novelas al año sin ninguna idea de cuál acabará antes para terminar publicando; escribe sin ningún tipo de preocupación por el éxito ni por el fracaso: sólo porque necesita escribir, porque puede hacerlo y porque es tan descarada que quiere morir habiendo dejado el legado de un libro por año. No sabe qué es lo que le gusta a sus lectores de sus novelas, pero ella dice que siente una emoción al escribir, al publicar, similar a la de una gran historia de amor que dura ya 34 años. Y eso, claro, requiere una gran dedicación.

Leer a Amélie Nothomb, durante un tiempo, era apreciar la singularidad de su literatura y también la brevedad, que a veces resulta casi ofensiva. Siempre tengo la sensación de que en sus novelas no hay adjetivos por la forma en que las simplifica, las limpia y las pule; entiendo que su objetivo no es escribir menos, sino con más pureza y sin ningún estorbo. Esta brevedad literaria que admiro tanto es carne fresca para la nueva literatura rápida de TikTok, aquélla que ahora se lee en cada club de lectura de it girls y que ha acogido a la autora como fenómeno, al igual que a otras tantas. Dios me libre de criticar que leer se haya puesto de moda, pero qué bien que haya llegado Psicopompo para entender que Biografía del hambre, El libro de las hermanas, Estupor y temblores y todas las seleccionadas en los carteles de Instagram no son libros que se puedan consumir, sino que son libros que se necesitan comprender y sobrevolar.