The Wild Bunch (III): Chalo González, el ‘outsider’ de Fresno que encontró México

El último disparo del Viejo Oeste o cómo una película rodada en México destruyó el mito americano del 'cowboy'

|

Hay un personaje fundamental en la génesis de The Wild Bunch que la historia oficial del cine raramente menciona: Chalo González. Nacido el 9 de enero de 1925 —el mismo año que Peckinpah— también en Fresno, California, González era de origen mexicano y había sido criado en Tepatitlán, Jalisco. De regreso a Los Ángeles de joven, trabajó como camionero y llegó a montar su propio negocio de exportación de madera a México. Era, en todos los sentidos, un hombre de frontera: ni Hollywood ni México, sino el espacio entre ambos.

El encuentro entre Peckinpah y González ocurrió de forma fortuita, en una cantina de México, durante uno de los viajes de negocios del segundo. Aquella conversación casual en un bar mexicano fue el origen de la relación más fructífera de ambas carreras. González se convirtió en el ojo y la mano de Peckinpah en México, trabajando en The Wild Bunch en múltiples funciones —actor secundario, hombre de exteriores, coordinador de localizaciones— y continuaría colaborando con él en Junior Bonner (1971), The Getaway (1972), Pat Garrett and Billy the Kid (1973) y Bring Me the Head of Alfredo Garcia (1974).

Fue González quien abrió las puertas del México real a Peckinpah: no el México de cartón de los estudios de Hollywood, sino el México de las haciendas coloniales, de los pueblos vinícolas fundados por los jesuitas, del polvo y la arquitectura española en los desiertos de Coahuila. Sin González, no habría existido la Hacienda Ciénaga del Carmen. Y sin la Hacienda Ciénaga del Carmen, The Wild Bunch sería una película distinta.