Felipe Grande (Cáceres, 1973) empezó como geógrafo, midiendo tierras y levantando catastros en media Iberoamérica, antes de convertir aquellos mapas y expedientes en materia de relato. Acostumbrado a mirar el mundo desde el territorio, entre comunidades indígenas, archivos locales y fronteras que casi nunca salen en los libros de texto, ha acabado especializándose en la historia de la conquista y del Imperio español contada desde abajo, a ras de suelo.
De esa vida entre España y sus provincias de ultramar nacen sus dos obras, Un año descubriendo América: 365 puntos que no sabes si sabías sobre la conquista y Un año descubriendo el imperio en el que nunca se ponía el sol: 365 curiosidades de cuando España era dueña de medio mundo, dos calendarios de pequeñas historias con los que invita al lector a revisar, sin consignas, una de las epopeyas más analizadas de nuestra memoria colectiva, una épica que aún hoy seguimos discutiendo.
Nació en Cáceres, ha vivido y trabajado en media Iberoamérica y ha publicado dos libros sobre la conquista y el imperio español. Si tuviera que elegir una sola imagen de su biografía que explique de dónde salen estos libros, ¿cuál sería?
La foto sería la de cuando era niño, cursaba 4º de E.G.B., en el colegio San Antonio de Padua, y nos mandaron escribir una carta dirigida a otro alumno, del colegio franciscano Fray Bernardino de Cárdenas, en la Paz, Bolivia. La carta la redacté con la ayuda de mi abuela, que fue quien me inculcó la admiración por los conquistadores extremeños. Finalmente fue seleccionada, y mantuve correspondencia con mi nuevo amigo boliviano durante un año.
Usted viene de los mapas, del catastro, del territorio medido al milímetro. ¿En qué momento sintió que eso se le quedaba corto y apareció la necesidad de contar historias?
Realmente no cuento historias, sino que compilo hechos, en un formato sencillo, que ayude al lector a hacerse una idea de la epopeya más grande hecha por el hombre jamás. Esa es la verdadera motivación.
Ha pasado años trabajando sobre el terreno en distintos países de Iberoamérica. ¿Qué le ha enseñado América sobre España que no habría aprendido quedándose aquí?
España es el único país que continuamente se cuestiona: ¿Qué es España? Siempre buscando la definición de nación, y el cuándo y el porqué. Pues si alguien tiene alguna duda o le cuesta entender España, la mejor forma es hacerlo desde América, desde cualquier sitio, ya sea una capital, o el último rincón de semejante territorio. Desde Alaska hasta la Patagonia, América define a España. Para muchos sería una sorpresa, por ejemplo, la cantidad de personajes vascos que tuvieron presencia y protagonismo en lo que España fue en América y en el Pacífico.
¿Qué tienen las 365 «píldoras» de un día cada una que no tenga el ensayo histórico clásico? ¿Qué gana y qué pierde al contar la historia a tragos tan breves?
En mi opinión no se pierde nada. La píldora te da una llave para abrir una puerta al conocimiento de un hecho. Depende del interés que genere en lector, desde ahí podrá llegar hasta el último ensayo disponible. El formato de tragos breve, compite contra la distracción que el entorno digital y la inmediatez de hoy día que nos condicionan y nos determinan.
Escribir 365 entradas implica una relación cotidiana con el libro, casi como un diario intelectual. ¿Cómo cambió su vida mientras lo escribía: rutinas, viajes, incluso sus conversaciones?
La verdad es no ha cambiado nada. El proceso ha sido muy natural. Nunca ha existido ningún tipo de pretensión.
Trabaja con conquistas, imperios, violencias y también con detalles mínimos, como objetos, lugares, gestos. ¿Por qué le interesa tanto esa escala pequeña para hablar de algo tan enorme?
Dicen que el diablo está en los detalles. Creo siempre que en la vida los detalles son fundamentales. Esos pequeños detalles ayudan mucho a generar interés, a ser específico y concreto.
Entre la «leyenda negra» y la «leyenda rosa», ¿con qué mitos ha tenido que pelearse más: con los que le venían dados por la educación y el ambiente, o con los que descubrió en América?
En ninguno de los dos libros menciono, el concepto leyenda negra. Creo que hoy en día, está más que demostrada la leyenda negra, es decir si alguien la acepta, es su problema. En mi caso personal, mi vida y mis viajes a América han sido una constatación aún mayor de lo que previamente había asimilado. A mi juicio, leyenda rosa, es la que el indigenismo postmoderno ha creado de la américa precolombina. Hay ejemplos muy claros en Venezuela o en Bolivia.
¿Ha habido algún personaje o episodio sobre el que haya tenido que pedir disculpas, siquiera internamente, por la forma en que lo miraba antes de documentarse a fondo?
En absoluto. Al revés he sentido rabia y vergüenza, por el trato injusto que han recibido nuestro conquistadores, exploradores, navegantes, científicos, y por supuesto frailes.
Cuando habla del «imperio en el que nunca se ponía el sol» y se adentra en Asia, ¿qué quiere corregir o matizar del tópico de que España sólo fue una potencia atlántica y americana, y apenas tuvo peso en el Pacífico?
El tema del Pacífico no está sujeto a matizaciones, sino que es una materia absolutamente desconocida para la mayoría de la gente a nivel internacional y para los españoles. En 300 años, prácticamente ningún historiador ha prestado atención a ese asunto, y deberíamos plantearnos por qué.
Hoy se discute la conquista y el imperio español en tertulias, redes y campañas políticas. ¿Ha sentido alguna vez la presión de escribir a favor o en contra de España, de tener que elegir bando?
Hoy vivimos un tiempo estupendo, único y extraordinario en el que se han editado muchos libros, comics, filmado películas documentales… Un libro técnico y denso como Imperofobia el de Elvira Roca Barea, se convirtió en un best seller y explica este momento, desde el libro de Julián Juderías de 1914, no se escribía de esa forma. Hemos perdido una oportunidad de oro, con el tema de México y pedir perdón. Era el momento justo para explicar, demostrar, argumentar y destacar la importancia de la hispanidad.
Con las últimas declaraciones del rey, pues de nuevo es refuerzo a la leyenda negra y el apoyo a un país, México, que vive una realidad muy cruda.
Después de convivir tanto tiempo con conquistadores, súbditos, rebeldes y fronteras, ¿qué palabra pronuncia hoy con más cautela: «descubrimiento», «imperio», «conquista» o «patria»? ¿Por qué?
Todas las pronuncio abiertamente y con total naturalidad. Se descubrió un nuevo continente, se conquistó y exploró hasta el último palmo de territorio. En cambio, es curioso ver como por ejemplo el lema o claim (como le queramos llamar) en el Ecuador del presiente Correa era «la patria avanza», un país con menos de 200 años de historia y segregado de la gran Colombia. Lo mismo pasa cuando veíamos hablar a Chavez o a Madura de la patria, con su chándal y bandera venezolano hablando de forma manida sobre la patria venezolana. ¿Qué patria?… Se lo tienen que mirar. Nosotros, que Hispania ya era una provincia romana, tenemos que pedir perdón por existir.


