Una declaración de guerra

Cuarenta y nueve mil personas cruzando ilegalmente una frontera en veinticuatro horas no constituyen una crisis migratoria. Es una invasión organizada, una declaración de guerra híbrida contra España.

Marruecos ha abierto la frontera, retirado sus fuerzas y utilizado a miles de personas como arma de presión. No lo ha hecho por la regularización de inmigrantes ni para castigar al Gobierno. La ofensiva no es contra Pedro Sánchez, y quien lo diga miente, sino contra España.

El Gobierno español despliega al Ejército dentro de Ceuta en lugar de cerrar el paso, rechaza declarar la emergencia nacional y evita señalar al régimen responsable.

No falta voluntad. Existe al servicio de Marruecos. Para Pedro Sánchez, los intereses de Rabat son una obligación superior a la defensa de España. No es debilidad ni incompetencia, sino colaboración.

Ante una declaración de guerra en forma de invasión, colaborar con quien la promueve tiene un nombre: traición.