La travesía hacia el sentido

'La travesía hacia el sentido', estreno literario de Ignacio Trillo Arespacochaga, aparece como propuesta de resistencia, manual de referencia y ejemplo de esa acción en la que la sociedad civil

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Toda travesía es dura y, en ausencia de lógicas tradicionales o un sentido común tristemente enviado al exilio de nuestras ideas, buscar razón y sentido en el presente se antoja harto complicado si echamos un ojo a la realidad que nos rodea y que, en el peor de los casos, obliga, oprime e, incluso, mata. No hemos de rebuscar mucho en la hemeroteca patria para, por desgracia, hallar muerte, miseria, infortunio, omisión de responsabilidad o dejación de funciones en infames y recientes páginas de la historia de España.

Por eso, hemos de poner toda la carne en el asador y todo nuestro empeño en forjar y reforzar nuestro carácter en tiempos de una líquida modernidad en la que todo parece valer al amparo del relativismo y materialismo vigentes.

La travesía hacia el sentido, estreno literario de Ignacio Trillo Arespacochaga, aparece como propuesta de resistencia, manual de referencia y ejemplo de esa acción en la que la sociedad civil ha de convertirse en destacado protagonista ante el continuo descalabro, incomprensible ausencia y progresiva decadencia de un Estado que hace aguas por todas partes con la misma facilidad que reparte reveses a sus propios nacionales.

La travesía hacia el sentidoAdemás de la presencia de recuerdos y memorias de su etapa militar en las Operaciones Especiales del Ejército de España, Ignacio Trillo navega y nos lleva por aguas seguras hasta posiciones afianzadas a través del crecimiento personal que desafía etiquetas convencionales al mismo tiempo que nos aleja del optimismo vacío que, por arte de birlibirloque, está expuesto y a la venta en todos los puestos y estratos de una sociedad errante, sumisa y engañada.

Rigor, seriedad, responsabilidad y disciplina son parte del juego, de una lectura que se presenta como compromiso humano en situaciones de catástrofe con el modelo práctico de una especie de taller en el que la filosofía estoica aparece como herramienta espartana para lograr la supervivencia en una nación irreconocible, abandonada y, no sólo por lo espiritual, dejada de la mano de Dios. Así, el autor nos invita a trabajar y moldear el carácter con una buena dosis de responsable y comprometido servicio que nos ayude a encontrar el sentido de la vida como titula su obra.

De la mano de una terna prologuista de tronío: Alejo Vidal-Quadras, Cayetano Rivera y su camarada Rapaz, la diversidad de la perspectiva es obligada, como la implicación en el Proyecto GEVOR (Grupo Especial de Voluntarios en Operaciones de Rescate), donde la «travesía» y reflexión individual del lector se convierten en una propuesta de valor colectivo: la creación de una sociedad civil formada e instruida, técnicamente dispuesta para actuar cuando canales, estructuras e instituciones oficiales o gubernamentales se ven desbordadas o simple y llanamente desaparecen —como, por desgracia, España viene padeciendo con mayor frecuencia de lo deseado— en el momento de remar en la misma dirección y contra un enemigo común: las consecuencias de, por ejemplo, un accidente ferroviario, un atentado terrorista o cualquier desastre natural. Indudablemente, nuestra mente no es ajena a la tragedia de ubicaciones como Adamuz, Lorca, La Palma, Paiporta, o términos como 11M, Filomena, DANA y apagón sin tener que recurrir a ímprobos esfuerzos de memoria.

Y si la celebridad se asoma al principio, no es menos cierto que también echa el cierre al libro con el énfasis de Marcos de Quinto respecto a temas como el liderazgo o los valores que, en la esfera pública, Ignacio Trillo nos ha sabido mostrar durante muchos años.

Desde sus atalayas y experiencias personales, todos los citados coinciden en ese valor fiable y seguro que se encierra en la figura de un autor que, aparte, reúne coraje, entrega, autenticidad y un enorme corazón para guiarnos en el trayecto —su particular travesía— en pos de alcanzar la misión a ojos del lector: la concepción ética de la existencia basada en la acción, abandonando el papel de mero espectador y asumiendo la responsabilidad de su propio cambio y de un más que potencial impacto en su comunidad.