Cinco libros recomendados por cinco amigos de LA IBERIA el primer día de cada mes. En esta edición, cinco títulos traídos por periodistas, profesores, asesores y, en algún caso, todo a la vez. Un centenar o dos de palabras para proponer un libro, cualquiera, actual o clásico, de ficción o no ficción. Ahí quedan los de febrero. El sexto quintento de Esos cinco.
Luis del Pino, periodista | Los Thibault

Una recomendación para aquellos a los que les gusten las novelas-río: Los Thibault, de Roger Martin du Gard. Es un impresionante monumento literario de un autor que fue Premio Nobel de Literatura en 1937 y que luego ha sido sorprendentemente olvidado.
Los Thibault cuenta, a lo largo de ocho volúmenes escritos entre 1922 y 1940, la historia de dos hermanos (Antoine y Jacques) de caracteres completamente opuestos: el uno racional y convencional, el otro atormentado e idealista.
Las dramáticas peripecias de esos dos hermanos sirven en la novela para enmarcar otro drama: el del fatídico camino hacia la Primera Guerra Mundial de una Europa que ya empezaba a encarar las revoluciones comunistas.
Los que se animen a leer esta novela maravillosa y triste se encontrarán con un estilo literario de una belleza sorprendente, con una narración en la que el retrato psicológico de los personajes no puede ser más perfecto. Roger Martin du Gard sabe jugar con las ambigüedades y las insinuaciones y hacer que el lector complete en su mente la historia, a veces equivocándose clamorosamente en sus suposiciones, como tantas veces nos pasa en la vida real.
No hay buenos ni malos en Los Thibault, no hay juicios morales: tan sólo hay una vida que a todos nos pasa por encima con total inexorabilidad. Una vida que sólo deja tras de sí fogonazos de belleza, de pasión y de ternura.
Mario Noya, periodista | Historia de los heterodoxos españoles

Voy a encomendarme a don Eduardo Halfon y a recomendar un libro que no he leído. Halfon lo hizo tan bien que empecé a leerle a él, autor hasta entonces para mí absolutamente desconocido; hoy acaparo sus títulos.
El libro que no he leído pero ya estoy leyendo y hasta en dos ediciones simultáneamente, ésta de Homo Legens y ésta de Calenda, es la Historia de los heterodoxos españoles del descomunal Marcelino Menéndez Pelayo, que siempre me había echado para atrás precisamente por descomunal y… por puro prejuicio ante un personaje que sólo conseguía caerme bien cuando a la izquierda le caía mal.
Y quien me ha hecho ponerme a leerle es nada menos que Gabriel Albiac, quizá cueste imaginarse a un autor más en los antípodas de MMP que Gabriel Albiac. Pero es que le ha dedicado este epílogo antológico donde agradece al gran debelador de heterodoxias su impagable labor en pro de la preservación de la obra de aquellos a lo que fustigó con tanto afán. «Sin los Heterodoxos, mi Sinagoga vacía hubiera sido imposible», proclama el spinozista Albiac, que rinde a su paradójico antagonista este homenaje para enmarcar: «¿Qué extrema radicalidad ha permitido a un pensador asombrosamente joven —Menéndez Pelayo tenía veintiséis años en 1882— apostar su vida en la excavación de un territorio que sólo estaba habitado por las desconocidas sombras de autores con los que su disconformidad doctrinal no podía sino ser extrema? Podemos llamar a ese empeño sabiduría, empecinamiento en el prolijo arte de conocer, de leer, de saberlo todo».
Javier Torres, periodista | Se hace tarde y anochece

Hace tiempo que las élites —desde Roma a Bruselas— están corrompidas. Benedicto XVI se marchó porque no pudo con la putrefacción interna. La tentación para quienes aspiran a un alto cargo en cualquier estructura de poder es la del aggiornamento, que en el caso de la Iglesia es renunciar a la verdad para casarse con el mundo moderno.
No son muchos los que no miran hacia otro lado. Uno de ellos es el cardenal guineano Robert Sarah, que retrata en este libro la decadencia e hipocresía de Occidente. Si Europa camina hacia el precipicio —advierte— no es por culpa de los bárbaros que llegan, sino de quienes antes la han corrompido internamente. Europa «parece estar programada para su autodestrucción», pues la persecución más dañina contra el cristianismo se lleva a cabo en las democracias occidentales. Ahí se funden el culto al dinero, el desprecio al pasado y la veneración del yo por encima de la comunidad.
Es un libro cargado de verdad, eso que tanto echamos en falta durante algunas homilías. En 1972 Pablo VI dijo que «por alguna rendija se ha introducido el humo de Satanás en el templo de Dios». En realidad, el humo de Satanás lleva dentro desde el principio y conviene estar alerta porque se hace tarde y anochece.
Matías Jove, profesor y asesor político | Historia patriótica de España

Hay libros fundacionales, que sirven de cimiento, base y sostén identitario. Son referencias a las que volvemos una y otra vez, que consolidan nuestras visiones más profundas y no solo explican lo que somos, sino que también nos ayudan a amar lo nuestro.
Historia patriótica de España, escrita por José María Marco en 2011 y reeditada en 2023, es una exaltación del amor a lo propio, sin complejos. Es una historia completa, desde la prehistoria hasta la llegada de Pedro Sánchez, escrita con una prosa amena y clara que no disimula las sombras de nuestra historia ni rehúye los debates abiertos sobre lo que somos. Al mismo tiempo, es un festín de motivos para estar orgullosos de ser españoles.
En pocos lugares se narra con tanta intensidad cómo un país que parecía el fin del mundo se convirtió en su centro; el legado español en el Imperio Romano; cómo el Camino de Santiago configuró lo que hoy llamamos Europa; cómo un español, San Isidoro de Sevilla, garantizó la supervivencia del legado occidental; la gesta americana, el Siglo de las Luces, la modernización de España, el origen de nuestros símbolos y la crisis permanente en la que estamos instalados.
Por el simple hecho de serlo, los españoles somos portadores de un legado que nos trasciende ampliamente. Es una obligación grave conocerlo y transmitirlo. Este gran libro hace posible —y extremadamente atractivo— hacerlo.
Diego Uriel, profesor | El Cruzado

Toda buena historia suele empezar por un viaje. En ocasiones es un viaje espiritual y en otras hablamos de moverse geográficamente entre dos puntos. El viaje de Roger de Lunel, el protagonista de El Cruzado, de Stephen J. Rivelle, cumple las dos premisas y los dos posibles viajes.
Ya sea hacia California durante la fiebre del oro, a Tierra Santa o, en la actualidad, a la India o Tailandia, todos salimos buscando algo. Como Roger, sabemos perfectamente que un viaje siempre es un viaje, pero quien parte hacia allí nunca será el mismo que retorna. El cambio ocurre porque la experiencia nos transforma y nos muestra realidades crudas, hasta tal punto que la huella que deja el camino parece el propio destino.
Un destino, seguro compartido, que en el final de El Cruzado nos enfrenta a reflexiones que no esperábamos encontrar sobre aquello que buscamos en la vida. Y nos dice con mucha claridad, que eso que buscamos fuera es solo la excusa para que ocurra la transformación dentro.


