Anne Carson, la clásica Nobel de Literatura

Poetisa, traductora y profesora de griego antiguo, la canadiense recibe el galardón por un «diálogo lúdico con la tradición clásica»

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Poco antes de que la Academia Sueca hiciera público el nombre de la galardonada, una llamada de teléfono localizó a Anne Carson en Islandia. La escritora canadiense contestó que estaba allí «escuchando el viento». Ingrid Carlberg, secretaria permanente de la institución desde el pasado 1 de junio, trasladó después a la prensa que Carson había encajado la noticia con sorpresa y con una alegría que se le notaba en la voz. Es el primer Nobel de Literatura que le ha correspondido proclamar.

La motivación oficial premia «una obra audaz e innovadora que, en diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea». Anders Olsson, presidente del Comité Nobel de Literatura, resumió el mérito en un punto concreto: Carson ha hecho convivir la erudición clásica con la poesía, la narrativa y otros géneros, y casi toda su producción se sostiene precisamente en ese cruce.

Carson nació en Toronto en 1950. Se formó como filóloga clásica, enseñó griego antiguo durante décadas en universidades canadienses y estadounidenses, y su nota biográfica habitual se ha limitado durante años a decir que se gana la vida enseñando griego antiguo. Debutó en 1986 con Eros the Bittersweet, un ensayo sobre el deseo en la literatura griega derivado de su tesis doctoral.

El grueso de su obra consiste en trabajos sobre textos antiguos. En 2002 publicó If Not, Winter, su versión de los fragmentos de Safo, donde los huecos del papiro quedan marcados en la página en lugar de rellenarse. Ha traducido tragedias de Sófocles y Eurípides, y ha reescrito el Gerión de Estesícoro en Autobiografía de rojo: el monstruo alado al que mata Heracles se convierte en un adolescente que se enamora de él. El comité ha subrayado ese desplazamiento como ejemplo de su método.

Ese método explica también por qué sus libros resultan difíciles de clasificar. Carson ha llamado novelas a poemas largos y ensayos a textos en verso, y ha escrito además piezas para la escena, como Norma Jeane Baker of Troy, que superpone a Marilyn Monroe y Helena de Troya. Wrong Norma, de 2024, reunió materiales que la propia autora presentó como no relacionados entre sí; obtuvo el premio del National Book Critics Circle. El adjetivo que emplea la motivación, lúdico, apunta a eso: el conocimiento de la tradición como permiso para el riesgo formal, no como obligación de reverencia.

En España su obra ha llegado a cuentagotas y casi siempre por la vía de editoriales independientes. Vaso Roto ha sido su casa principal, con Jeannette L. Clariond como traductora al español de títulos como Decreación y La belleza del marido. Lumen publicó en 2020 Eros, dulce y amargo. Ese mismo año recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras, que acercó su nombre a un público español más amplio y que hasta ahora había sido el mayor reconocimiento internacional de su trayectoria. Carson llevaba más de una década entre los nombres que se repetían cada octubre en las apuestas y en las listas de los críticos suecos. Sucede en el palmarés del Nobel a Annie Ernaux, Jon Fosse, Han Kang y László Krasznahorkai.

Lo que la Academia ha premiado no es una obra sobre los clásicos, sino una manera de usarlos. Durante cuarenta años Carson ha tratado los textos griegos como material de trabajo y no como patrimonio, y de ahí ha salido una escritura que no se deja encajar en ningún género establecido.