Fernando Esteso ha muerto a los 80 años y con él se va uno de los rostros más populares del cine español de las décadas de 1970 y 1980. Actor, cómico y hombre de teatro antes que estrella de cine, Esteso encarnó como pocos una forma de humor directo, corporal y sin complejos que conectó masivamente con el público en los años de la Transición y quedó grabada en la memoria colectiva de varias generaciones.
Nacido en Zaragoza en 1945, en el seno de una familia vinculada a la jota, se subió a un escenario siendo apenas un niño. Aquella educación sentimental en el teatro de variedades marcó toda su trayectoria: Esteso nunca dejó de concebir el humor como un oficio popular, pensado para gustar y para llenar salas. Tras trasladarse a Madrid en los años sesenta, se abrió camino en el teatro y la televisión hasta debutar en el cine a comienzos de los setenta.
Su consagración llegó cuando formó pareja con Andrés Pajares, con quien protagonizó una de las asociaciones más rentables del cine español. Bajo la dirección de Mariano Ozores, Esteso se convirtió en protagonista de grandes éxitos de taquilla como Los bingueros o Yo hice a Roque III, películas discutidas por la crítica pero respaldadas por millones de espectadores.
Durante casi una década fue una presencia constante en las carteleras, símbolo de un cine popular que acompañó la transformación social del país desde la risa y la exageración. Con el paso de los años, su presencia en el cine fue disminuyendo y encontró en la televisión un nuevo espacio, presentando programas de entretenimiento en los años noventa.
Aunque aragonés de origen, fijó su residencia desde hace décadas en Torrevieja, donde siguió vinculado a la vida cultural y al teatro. La muerte de Fernando Esteso cierra una etapa del cine español y deja el recuerdo de un intérprete que entendió el humor como un servicio al público y que hizo de la risa su manera de estar en el mundo.


