¡Bendita anarquía familiar!

Los hombres huyen de lo ordinario porque es precisamente lo que tiene la maravillosa capacidad de introducirlos en el mundo de lo inesperado, de lo no elegido, de lo que se escapa al control del que sueña con controlarlo todo.

Yo no pido perdón

Ni los españoles ni los blancos ni los varones ni los católicos han de pedir el perdón que se les reclama, precisamente, por parte de quienes les odian

Carne a la piedra

«Los restaurantes a los que me llevaban mis padres ya no me parecen aburridos; ahora soy yo quien les pide ir»

El derecho a la nostalgia

Hay días en los que me gustaría tener la edad suficiente como para poder escribir con nostalgia de algo. No se trata de que nada me produzca nostalgia; es, sencillamente, que me resulta un...

Confesiones de una ‘zurda’ arrepentida

Mi manera de ver el mundo giraba en torno a la dicotomía opresor-oprimido. Siempre tenía frentes abiertos por los que permanecer en la indignación continua