Para muchas personas, el comienzo de un nuevo año es una oportunidad para una auténtica autorreflexión. Si los legisladores demócratas echan un vistazo honesto a 2021, la conclusión ineludible es que los votantes eligieron con los pies y rechazaron los elevados impuestos y las legislación crecientemente liberticida.

Un nuevo análisis de la Tax Foundation llega a esta conclusión. El analista Jared Walczak desglosa los datos de la Oficina del Censo de los Estados Unidos e informa de que, si bien en Estados Unidos el crecimiento de la población en 2021 fue mínimo, se produjeron cambios muy significativos en las poblaciones de los estados a medida que la gente se trasladaba.

Los cinco estados (incluyendo el Distrito de Columbia) que más residentes perdieron en neto fueron el propio distrito, del que el pasado año 2021 se fue casi un 3% de su población, Nueva York, Illinois, Hawaii y California. Mientras tanto, los estados que experimentaron los mayores aumentos netos de población fueron Idaho, Utah, Montana, Arizona, Carolina del Sur, Delaware, Texas, Nevada, Florida y Carolina del Norte.

¿Notan un patrón? Los estados con pérdidas de población tienden a ser estados con impuestos más altos, mientras que los que vieron una afluencia de nuevos residentes tienden a ser estados con impuestos más bajos.

Esto no es sólo una intuición: Walczak ha sacado los números. Analizando los datos que abarcan desde abril de 2020 hasta julio de 2021, e incluyendo el distrito, el análisis concluye que en el tercio inferior de los estados (los que tienen los mayores descensos de población), el tipo impositivo superior medio combinado estatal y local es del 7,3%. Por el contrario, en el tercio superior de los estados (los de mayor crecimiento demográfico), el tipo impositivo combinado es de sólo el 3,5%.

La tendencia es clara como el agua. Cuando los ciudadanos ponen su dinero en juego, eligen estados con menos impuestos y rechazan las políticas de los estados azules con altos impuestos.

«La gente se muda por muchas razones», dijo Walczak. «A veces los impuestos forman parte expresamente del cálculo. A menudo desempeñan un papel indirecto al contribuir a un entorno económico ampliamente favorable. Y a veces, por supuesto, desempeñan un papel escaso o nulo. Los datos del Censo y estos estudios del sector no pueden decirnos exactamente por qué se ha trasladado cada persona, pero no se puede negar que existe una correlación muy fuerte entre los estados con bajos impuestos y bajos costos y el crecimiento de la población».

No se sorprenda si algunos políticos progresistas, a los que les encanta gastar —y malgastar— nuestro dinero, intentan negarlo de todos modos y siguen con sus malas políticas fiscales. Pero la verdad está clara para cualquier observador honesto. Sin embargo, aquí hay algo más que una lección sobre política fiscal.

Esta tendencia hacia la reducción de impuestos y las sociedades más libres nos recuerda por qué el sistema estadounidense de federalismo (gobierno descentralizado) es tan eficaz y merece la pena conservarlo. Cuando los estadounidenses pueden elegir entre diferentes políticas a nivel estatal y local, un mayor número de personas puede vivir bajo políticas que encarnan sus valores. Y, lo que es más importante, las mejores ideas ganan con el tiempo.

Cuando el gobierno federal impone políticas uniformes a todo el país, se pierde esta oportunidad de personalización y experimentación. Recuérdalo la próxima vez que veas a los políticos en el escenario nacional queriendo anular la soberanía estatal e imponer sus ideas a todo el país.

Por Brad Polumbo